Mi verdad

Es viernes en la noche he me aquí, escribiendo mi primer post mientras estoy acostadita en mi cama, escuchando Lana del Rey y con un síndrome pre menstrual de mierdita, de hecho, solo escucho a Lana cuando me siento triste, fea, inútil, es como una tortura placentera. 

En fin, ese no es el punto de esta publicación (tal vez más adelante hable del  “spm” y sus hermosos síntomas). Vengo hoy a contar mi verdad, vengo a hablar sobre mis inicios en el feminismo:

Era yo una chicoca de 14 años más o menos, en un colegio católico donde el machismo habitaba en todos los rincones existentes (actualmente la congregación es conocida por estar llena de pedófilos), el colegio quedaba en una ciudad no muy grande de Chile, un infierno y caldo de cultivo pa’ los chismes.

Yo cursaba 1º medio (primer año de secundaria), todes estábamos en plena revolución hormonal, no existía una educación sexual adecuada (ahora recién me doy cuenta) ni se infundía el respeto por les demás.

Mis compañeros de curso eran unos calentones de mierda, unos machistas, de esos que si te agachabas a tomar el lápiz que se te había caído, hacían todo lo posible para mirarte debajo de la falda. Y yo, era una cabra chica, recién desarrollándose, recién descubriéndose, la cual se sentía y encontraba bonita, le gustaba que la miraran, que la desearan, total ¿Qué había de malo en eso?; la pasaba bien con mis amigas, las cuales se sentían igual que yo, nos reíamos, coquetéabamos, caminábamos por el colegio creyéndonos la crème de la crème hasta que el calvario comenzó: los chismes y cuestionamientos con respecto a nuestras actitudes, los apodos “putas”, “maracas”, “fáciles”.

Yo juro que en un principio no entendía que pasaba, no entendía por qué el resto de mis compañeras de curso ya no nos hablaban, no entendía por qué nos ponían apodos así si no hacíamos nada malo aparte de encontrarnos lindas y ser seguras de nosotras mismas. ¿Qué cresta estaba pasando que hasta les profesores nos miraban feo? El machismo estaba pasando señores, el machismo y el patriarcado. Desde ese momento comencé a cuestionarme tantas cosas, ¿por qué todes actuaban así?, ¿qué tenía yo de malo?, de verdad que ahora miro hacia atrás y me emputece el saber que no había nada de malo conmigo, con nosotras, no hacíamos nada malo, pero el resto nos calificaba así sólo por “resaltar” un poco más, por no permanecer calladas, por no comportarnos como una “señorita” debía hacerlo: sumisa y recatada, sin derecho a opinión ni a expresión. ¿Se dan cuenta lo ilógico y estúpido que suena? y lo es. Ahí fue donde comenzó a acumularse mi rabia en contra del sistema, a los catorce años, ¿es eso normal?.

Pasado un año tuve una relación toxiquísima con un compañero de curso (nunca nadie me enseñó a respetarme, a quererme, a no dejar que me pasaran por encima). El tipazo ventilaba a los cuatro vientos nuestra intimidad, el colegio entero supo cuando perdí mi virginidad, me tildaron nuevamente de “puta”. Me sentí tan humillada, tan sucia, tan… puta. Otras hazañas del tipejo fue difundir mis fotos sin ropa por toda la ciudad vía Whats App, engañarme con otras niñas y sacármelo en cara, hablar mal de mi con el resto de sus amigos… ¿Pueden creerlo? suena super duro, super irreal, pero chiques, esto pasa, y mucho. Lo doloroso es que le pasa a jóvenes demasiado inocentes e ilusas a las cuales jamás les explicaron como era la vida real, como era una relación amorosa “adecuada”.

Yo tuve que aprender a respetarme sola, a quererme sola, porque en mi familia (muy machista) jamás me enseñaron, en mi colegio tampoco. Aprendí a porrazos y el feminismo llegó a mi gracias a lo que he contado y otras relaciones amorosas llenas de maltrato sexual, psicológico y humillación (dos más para ser exacta), me costó darme cuenta de lo dura que es la vida para una mujer, para una niña, para una adolescente. Me costó entender por qué un niño de 15 años podía ser tan “mala persona” (machista a cagar), me costó mucho, pero ahora lo entiendo tan bien… Y me duele, me duele que ya hayan pasado 6 años desde mis primeras experiencias cercanas (y conscientes) al machismo y que casi nada haya cambiado hasta ahora, me duele mucho saber que hay miles de pibas que siguen sufriendo las mismas cosas que yo sufrí. Me duele que seamos muy pocas las que realmente estamos tomando iniciativas para cambiar esta sociedad de mierda. Me duele que casi todas hayamos tenido que aprender sobre feminismo cayéndonos tan fuerte.

Es por esto que la causa me llama, es por esto que estoy disconforme con mil y un cosas, es por esto que decidí crear este blog, donde expresaré mis más profundos cuestionamientos, los que me surgen casi a diario pero que me los dejo para mi, porque es difícil encontrar a alguien con quien tirar veneno en contra del patriarcado.

Espero hayan muches más que se sientan igual que yo, que les haya pasado algo similar, que sepan lo tortuoso que es ser mujer en esta sociedad y que estén dispuestes a hacer algo al respecto.

Si tienes dudas, ideas o sugerencias para el blog no dudes en contactarme (hay una opción de contacto en el blog) estaré feliz de responder!

Saludos y buen fin de semana.

Foto por Adolfo Lujan (2017). Rescatada de https://tinyurl.com/y7eyvd72